En una tierra hospitalaria y sencilla, en un lugar donde todavía no se conoce la maldad ni las ambiciones rastreras, anida una familia muy singular: los Zoho, una descendencia de humanos que, cada cierto tiempo, se transforman en animales. Son mutaciones con características particulares que, luego, irán alternando y variando de acuerdo a las circunstancias. El peligro acecha cuando aparecen los primeros visitantes, forasteros de otras tierras que intentan conectar este espacio de tranquilidad con la modernidad de los pueblos lejanos, así como a sus propios lugareños. Por lo que, el riesgo de verse cazados y alejados de sus hogares, sale a relucir. Entonces surge la figura de un personaje que, en apariencia, resultaría el menos indicado para defender sus fueros, aunque, con el coraje que le brinda pertenecer a una estirpe única, logrará imponerse sobre los demás y variar el concepto que se tenía de él.