Cristóbal, un niño de los tiempos actuales, solitario, egoísta, mimetizado con los aparatos electrónicos que hipnotizan y uniforman la mente, mantiene una vida tranquila, encerrado en su dormitorio sin tener el más mínimo contacto con las personas fuera de su casa, con el mundo real. Hasta que su padre, preocupado al verlo tan apartado de los demás, lo lleva a la casa del abuelo, la que fue su hogar durante su propia infancia, para que el hijo se despabile y conozca el otro lado de la realidad, lejos de la informática y los videojuegos. Y aquí empieza la aventura de este muchacho que no ha compartido emociones verdaderas, solo simuladas en el engañoso universo virtual, y lo que le sucede a partir de entonces cambiará su vida para siempre. La amistad, el compañerismo, se alinean en un solo bando para combatir el abuso y encontrar el bien común, lo cual derivará en retos y competencias, a través de los juegos de antaño, que pondrán a prueba la voluntad y perseverancia del infante.