Con sorprendente habilidad deslumbrará a cuanto lector se emocione a escudriñar sus páginas: La vida nocturna en bares y discotecas, los amoríos a causa del cariño o interés, el abandono y desprecio de padres a hijos, la alucinante vida de damas que gozan de su soledad, la seducción de un fantasma, o la vida de un solidario vagabundo son asuntos propios del mundo moderno que Helder ha preferido decantar en sus escritos. Leer a “Américo”, personaje confiable, pero aprovechador en coyuntura política; el “Amor loco” de un catedrático que se enamora de su tornadiza alumna; la historia de ”Aracely”, aquella dignísima dama que después de una decepción amorosa logra su efímera libertad. Degustar del “Hombre que llegaba a las once”, un fantasma que consigue echar flores a una mujer decepcionada; leer al “Inmortal”, invención de algunos amigos de Napo que inconscientemente despilfarran dineros; la ansiedad de la “Pequeña Lulú”, aquella tierna niña de los comics, que en esta ocasión sufre por el apartamiento de sus progenitores; “Emilio”, resentido hijo de su padre quien no quiso reconocerlo y, el amigo “Langoy”, un vagabundo que vive en la calle, pero muy amical y comprometido, componen relatos fascinantes para los momentos de ocio. Los cuentos por sí solos contrastan con la vida y por eso acuso a su lectura.