Soy un peregrino que recoge historias del camino,
un alma inquieta que escribe poesía,
un soñador abrumado por la naturaleza y por lo divino.
¡Todos estos años!
Si tan solo pudiera arrancar aquella flor de tus manos frías
que quedaron aprisionadas
con las heridas que te ocasionaron las espinas de mi desamor,
Seguramente ahora,
no estaría padeciendo
este sufrir sin poder morir.
Somos dos estatuas del parque, que el artista esculpió
Melancólico y desolado
en sus días de otoño