El nombre de esta obra es “La Guerra, antítesis de la Paz” y se encuentra dividida en trece capítulos relacionados con el tema de la guerra y la paz, así como una introducción y la remembranza de un tatarabuelo del autor.
La introducción contiene una síntesis de la actuación de muchos héroes peruanos y extranjeros que entregaron generosamente su vida en defensa de la patria, pero su sacrificio no ha sido debidamente difundido, al igual que la participación de algunos personajes que no actuaron como correspondía y sin embargo, han merecido un tratamiento que olvida su verdadero comportamiento.
En sus trece capítulos el autor vierte comentarios sobre las causas de las guerras, la paz, las leyes de la guerra, las clases de guerra, las guerras de la antigüedad, las guerras de la edad media y de la edad moderna, las nuevas armas convencionales con un gran poder de destrucción, el arma nuclear, el estado de beligerancia, la paz armada, la neutralidad, la declaración de guerra, las guerras civiles, las guerras de la Independencia, el repudio de la guerra, los denominados “países hermanos”, los crímenes contra la paz, los crímenes de guerra, las guerras justas, las guerras injustas, el “derecho” de conquista, los trofeos de guerra, los descubrimientos científicos e inventos generados durante las guerras, el espionaje, la descolonización como resultado de la guerra, el cumplimiento de los tratados celebrados después de una guerra, las relaciones del Perú con Chile, las guerras que ambos países han tenido, la participación de ciudadanos extranjeros, la Cruz Roja, los Convenios de Ginebra, los juicios de Nüremberg y de Tokio, el desarme y el desarme nuclear.
Particular interés de este trabajo consiste en llamar a la reflexión de los gobernantes del mundo, sobre la necesidad de impulsar el desarme de las naciones que garantice la paz universal.
De acometerse un nuevo conflicto armado como los producidos en el siglo veinte, entre 1,914 y 1,918 y de 1,939 a 1,945, traería como seguro resultado la destrucción de las civilizaciones y ahí sí, acarrearía, gravísima responsabilidad de los gobernantes de los países que tomaron esa decisión.
De otro lado, creímos conveniente incluir entre los temas a tratar en este trabajo el problema del terrorismo, que constituye un fenómeno actual que urge combatirlo de inmediato donde sea que se produzca.
El terrorismo ha traspasado las fronteras de los países en los que se originó, pudiendo ser cometido por cualquiera persona; basta un reducido grupo de individuos ideologizados para sembrar el temor y el miedo en una comunidad, así como convertirse en víctima del accionar terrorista.
El terrorismo es un flagelo de los tiempos actuales y su propósito es sembrar destrucción por doquier. Es un delito común grave y no político como se creía en sus inicios.
La historia reciente enseña como el terrorismo puede afectar la convivencia civilizada de los pueblos. El Perú constituye un ejemplo de lo que es capaz el terrorismo cuando no se le combate oportuna y eficazmente. Fue necesario que transcurrieran más de 20 largos años, con miles de víctimas y cuantiosos daños para derrotarlo militarmente.
Aún hoy está presente y sobrevive en algunos lugares del territorio nacional en alianza con el tráfico ilícito de drogas.
Ojalá que la experiencia que soportó la ciudadanía peruana sirva para evitar que se propale en cualquier otro lugar en que aparezca y sea combatido de inmediato.