La lengua de señas peruana y las actitudes de los docentes de los equipos SAANEE e inclusivos: La tercera obra de la psicóloga educativa CECILIA SILVA FLORES, peruana, persona con discapacidad auditiva severa en el campo de la educación especial e inclusiva, con más de 35 años al servicio del MINEDU, en un centro educativo básico especial estatal.
La autora combina la rigurosidad científica con sensibilidad social, ofreciendo plasmar la coherencia progresiva para quienes buscan la inclusión educativa de los estudiantes sordos, sin ser “lo menos sordo posible”.
Me llamaba la atención que algunos(as) colegas no aceptaban dejar a la persona sorda que enseñe Lengua de Señas Peruana, cuando es una “norma” nacional e internacional; además de aprender “AL ESTILO SORDO”, se impone la persona sorda por enseñar de manera diferente, donde su cultura es parte de su comunidad.
Las personas sordas enfrentan barreras de accesibilidad y comunicación; no importa que hayan estudiado más que una persona oyente, esforzándose más en pleno mundo sin ruidos. Algunas personas oyentes están lucrando enseñando la Lengua de Señas Peruana, que de alguna manera estarían ocupando un espacio que beneficiaría a un profesional sordo: UN TEMA ÉTICO QUE ES IMPORTANTE TENER EN CUENTA.
Aprender Lengua de Señas Peruana, sin profesores sordos, es como nadar en una piscina sin agua.
El equipo SAANEE es un servicio de apoyo y asesoramiento, sin intervenir directamente con ellos; aún así, debería participar y adaptar el trabajo de la enseñanza a un colega en condición de discapacidad auditiva.
QUIEN NO COMPRENDE LA PROYECCIÓN, LA MIRADA DE ESTE TEMA, TAMPOCO COMPRENDERÁ UNA LARGA EXPLICACIÓN.
Proverbio árabe.
CECILIA SILVA FLORES.
Persona sorda que se forma con orden social.