Hay libros que llegan para discutir la memoria sin solemnidad. Este es uno: relatos que ensamblan crónica, bar, consigna y huayno, pero también silencio, deseo y lucidez. Norabuena mira de frente la política y no retrocede ante lo íntimo: el resultado es una cartografía emocional de Huaraz que trasciende lo local. “Tentar la nada” es un riesgo bien tomado: técnica limpia, ritmo de montaje, imágenes que quedan. Crítico con sus propios héroes, compasivo con sus heridas, auspicioso con la lengua. Un volumen para leer, subrayar y debatir: confirma a su autor como una de las apuestas más serias —y más vivas— de la narrativa andina actual.
Huarás, 1978-