Isaías es un libro de fe, pues es iniciado con un reto de fe a cuantos lo
lean o se atrevan a hacerlo, ya que su autor lo escribe seguro de ser un profeta
y mensajero de YHWH, presentando el mensaje de salvación que discurre a
lo largo de todo su libro, ya que el suyo, es también parte del libro, que junto
con todos los demás 65 libros, forman en conjunto la Palabra de Dios, por
tener la misma fuente de inspiración y el mismo mensaje de salvación dado
por Dios a la humanidad, para salvación y vida eterna. Por eso su autor
comienza su obra usando dos palabras, que si bien son la mención de su
nombre o identidad personal; de modo literal significan “visión de la salvación
de YHWH”. Luego, solo en el resto del primer capítulo, utiliza otras siete
veces más el nombre de su inspirador, certificando de esa manera el origen del
mensaje escrito por él en su libro, pero que notablemente, en los demás 65
capítulos del total de su obra, el nombre de su inspirador vuelve a ser referido
unas 442 veces más, sin contar las otras, que, en otros términos, y múltiples
modos y descripciones, mencionan y señalan indudablemente con la misma fe
al mismo Dios de Israel que inspiró al hijo de Amoz como profeta suyo. Y esa
misma fe, expresada por el profeta con tal certeza en cada página de su libro,
es lo que Isaías continúa buscando, a fin de que semejante fe sea también
afirmada del mismo modo en la vida de sus lectores que aceptaron y siguen
aceptando “la salvación de YHWH” y confíen en YHWH como su Dios y
Salvador.