La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson (1882) representa un hito fundacional de la novela de aventuras moderna. La obra narra el periplo de Jim Hawkins en busca de un tesoro legendario en una isla remota, enfrentándose a piratas despiadados y dilemas morales. Stevenson construye una trama de tensión sostenida mediante narradores múltiples y una estructura que alterna entre lo épico y lo íntimo. El estilo narrativo combina la aventura romántica con la reflexión psicológica, particularmente en la caracterización del capitán Flint y Long John Silver. La novela trascendió géneros literarios, influyendo decisivamente en la consolidación de la narrativa de aventuras como categoría legítima. Su relevancia perdura por su exploración de la identidad juvenil, la corrupción del poder y la ambigüedad moral, elementos que la situaron como obra canónica de la literatura anglosajona del siglo XIX.