La herencia de la Ley suprema de la vida es una carta que Nichiren Daishonin le envió a su discípulo Sairen-bo Nichijo, y en ella se abordan cuestiones referidas a la vida y a la muerte. En este escrito, Nichiren Daishonin revela que la verdadera «herencia» transmitida por el Buda es Myoho-renge-kyo, afirmando que es la enseñanza suprema que permite transformar el sufrimiento de todas las personas.
En su disertación, Daisaku Ikeda esclarece que esta herencia espiritual es el camino hacia la victoria absoluta y la felicidad eterna. Entonar Nam-myoho-renge-kyo con una fe profunda permite superar los límites del nacimiento y la muerte, y vivir cada instante con esperanza, fortaleza y amor compasivo.