Sumergirse en las páginas de este registro forestal es adentrarse en un universo vivo, donde las palabras se entrelazan con la sabiduría ancestral de la comunidad asháninka de Anato, en la región de Llochegua, Ayacucho. Cada relato, cada descripción, nos transporta a un mundo donde la naturaleza es maestra y la cultura se entrelaza con el paisaje como hilos en una cushma, la vestimenta tradicional asháninka. Desde las profundidades de la memoria emerge mamá Rosa, una figura emblemática que encarna la historia, la cultura y el conocimiento arraigado en las tierras que pisa. A través de sus relatos, mamá Rosa nos lleva de la mano por el bosque contiguo, donde las plantas susurran secretos en la lengua ancestral de los Asháninka.