Desde una perspectiva matemática, el fundamento de las matemáticas financieras se encuentra en el vínculo que se establece al recibir una cantidad de dinero en el presente (VA - valor actual) y, posteriormente, obtener una suma diferente y por lo general mayor (VF - valor futuro) después de transcurrido un determinado periodo de tiempo. Esta relación no solo representa un cálculo numérico, sino que también refleja un principio económico fundamental: la diferencia entre el VA y el VF expresa la valoración que los individuos asignan al sacrificio que implica renunciar al consumo inmediato, así como a la percepción de riesgo que están dispuestos a asumir al posponer la recepción de un ingreso. Este fenómeno se enmarca dentro de la noción del valor del dinero en el tiempo, pilar central en la toma de decisiones financieras (Corazza y otros, 2021). Tal como señala Michael Parkin en Macroeconomía: «El dinero, el fuego y la rueda han estado presentes en nuestra historia durante siglos. Nadie sabe con certeza desde cuándo existe el dinero ni cuál es su origen». De manera similar, las matemáticas financieras han acompañado a las sociedades a lo largo de su evolución, pues su esencia se origina en el proceso mediante el cual las mercancías se transforman en dinero. Según la teoría del valor, este solo adquiere una existencia objetiva cuando se materializa en forma monetaria, ya que es el dinero el que actúa como medida y representación del valor 20 MATEMÁTICA EMPRESARIAL económico. Por ello, la generación de riqueza debe continuar produciéndose bajo la forma de mercancías, sin importar el sistema social o político en el que se desarrolle, dado que la dinámica de intercambio y valoración monetaria es inherente a toda organización económica establecida (Balbás y otros, 2023).