Son estas unas prosas que pretenden retar a la pudicia, presentan situaciones que ahondan en la piel, juegan con la mente acartonada, y no se detienen en escarceos para dejar en claro su objetivo calenturiento. Un velado sarcasmo contiene muchas de ellas, y las que brillan resultan de una particular y satisfactoria elegancia. Son los indicios de una curiosa filosofía sexual que abarca el cuerpo de la mujer y sus interrogantes, el encuentro amoroso, las minucias del fornicio. Meditaciones que apelan, en algunos casos, al divertimento y en los que se describen también episodios de una total desvergüenza.