Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll (1865) es una novela fantástica que trasciende el género infantil mediante su sofisticación narrativa y profundidad temática. La obra relata el viaje de Alicia a través de un mundo onírico poblado de criaturas absurdas, donde experimenta transformaciones constantes que desafían la lógica convencional. Carroll construye una narrativa fragmentada que entrelaza juegos de lenguaje, acertijos y paradojas lógicas, reflejando preocupaciones matemáticas y filosóficas del siglo XIX. Los temas centrales —identidad, poder del lenguaje, sinsentido y la crítica social velada— se despliegan mediante el absurdo como herramienta analítica. Su estilo innovador, que mezcla lo irracional con la precisión estructural, consolidó la obra como piedra angular de la literatura fantástica moderna, influyendo profundamente en la narrativa contemporánea y la teoría literaria.