En un mundo cada vez más secularizado, los cristianos son a menudo llevados en dos direcciones. Algunos nos instan a retraernos y construir comunidades aisladas. Otros nos llaman a librar una guerra cultural, haciendo uso del gobierno para promover el poder cultural cristiano. Pero hay otra manera, la cual es tan antigua como la propia iglesia. Stephen O. Presley nos traslada a los primeros siglos para mostrarnos cómo los primeros cristianos interactuaron con la cultura. En medio de una cultura pagana que miraba su fe con recelo, los primeros cristianos fundaron un movimiento religioso que transformó el mundo antiguo. Recurriendo a grandes teólogos como Agustín, Orígenes y Tertuliano, Presley muestra cómo la iglesia primitiva abordó la política, la familia, la vida pública y otros temas. A partir de estos ejemplos, extrae lecciones para practicar un discernimiento auténtico y piadoso en nuestra forma de relacionarnos con la cultura en general. Los cristianos que nos precedieron soportaron la persecución y compartieron una visión del florecimiento humano que cambió el mundo. Siguiendo sus pasos, podemos santificar nuestra sociedad mediante el testimonio social. Los lectores preocupados por las cambiantes mareas culturales encontrarán esperanza en el reino de Dios ya presente y en la resurrección prometida.
Eerdmans