El “Estudio de las tradiciones orales andinas y amazónicas” publicado aquí es no solo un acierto académico, editorial y pragmático, sino un buen ejemplo de cómo trabajar las tradiciones orales regionales con el rigor científico necesario y la creatividad al mismo tiempo requerida. Sobre todo, insisto en marcarlo, se trata de un aporte comprometido con los problemas de lenguaje, de la comunicación intercultural y social, e incluso con los problemas políticos de la región.