Esta obra trasciende la estructura clásica del thriller policial para adentrarse en terrenos más pantanosos y perturbadores: la simbiosis entre la violencia criminal y la maquinaria mediática. Lema Encinas construye una crítica feroz y necesaria a la sociedad del espectáculo, esa que transforma la tragedia humana en puntos de rating y convierte el dolor ajeno en una mercancía de consumo masivo. A través de la mirada de Rafael Landa —un periodista de la vieja escuela, herido y cínico, pero aferrado a una ética en extinción—, el lector es testigo de cómo la verdad se vuelve maleable en las salas de redacción, donde la narrativa importa más que los hechos y donde el miedo se administra como una droga para mantener cautiva a la audiencia.