La geografía parlante: los minerales y la diversidad de su composición milenaria se convierten en palabra poética. Los elementos que acompañan, como estrategia para el discurso poético, con el uso de textos e informes prosaicos y casi administrativos, no hacen sino fortalecer un discurso que se diluiría en el simple texto lírico, ya manido en la poesía peruana. El valor de este poemario radica precisamente en un equilibrado destilar de lirismo y texto coloquial.
A través de las coordenadas de la ubicación de Cerro Negro advertimos probablemente, por primera vez, en la poesía peruana, que las piedras hablan con una intensidad que abruma.