Este libro es el trazo histórico más melancólico que mi memoria puede hacer de los dos mejores años de mi vida. Como profesor de Biblia, he tenido no solo la alegría de compartir mi vida con mis alumnos en su etapa adolescente, etapa que algunos consideran la más complicada, sino también el privilegio de escucharlos y comprenderlos, quererlos y sufrirlos, amarlos y sentirme amado; en pocas palabras, de abrirme a su espíritu al mismo tiempo que florece el mío. Teñido con aquellas experiencias que más me han marcado, este libro servirá como un templo de la memoria, como una pequeña constelación que brillará sobre nuestro futuro para recordarnos que, en algún lugar del universo y en algún rincón del mundo, hubo seres humanos que coincidieron en un colegio llamado El Buen Pastor de Ñaña. Además de articular mi vida y la vida de todos ellos, este libro contiene las confesiones y reflexiones más personales de todo lo que significa ser profesor y estudiante.