En «Llora, llora tunantero», Félix Quispe Osorio propone una lectura literaria de la tunantada que dialoga con los procesos socioculturales de Jauja como un espacio donde la vida cotidiana y la fiesta se enfrentan en una tensión constante. Los relatos están protagonizados por antihéroes de la cotidianidad sujetos marcados por la fragilidad, el desencaje o la derrota en el orden ordinario. Sin embargo, durante la temporada de la tunantada, estos personajes se transforman simbólicamente en héroes al vestirse, danzar y encarnar los personajes festivos. Quispe Osorio transforma la tunantada en narrativa y muestra cómo la fiesta suspende momentáneamente el orden cotidiano, habilitando formas alternativas de reconocimiento social y revelando la complejidad contemporánea de Jauja.