Esta tierna historia narra la amistad entre Wawakurito, un gusanito bebé, y Wambraruna, un niño humano.
Tras una tarde de juegos tradicionales, el niño se pierde y su llanto conmueve a toda la naturaleza.
Ante esto, surge el espíritu de la Mama Wakakuro, quien ayuda a Wawakurito a mostrar su asombroso don para orientarse.
Al guiar a su amigo de vuelta a casa, el pequeño gusanito es nombrado guía eterno de los caminantes, asegurando que nadie se pierda nunca más entre las montañas.