La palabra geomorfología deriva de las raíces griegas: geo (Tierra), morphos (forma) y logos (tratado). Bierman y Montgomery (2014) define la geomorfología como el estudio de los procesos dinámicos que configuran la superficie de la Tierra y los relieves de la superficie y depósitos que producen. Los geomorfólogos aprenden a observar e interpretar paisajes sistemáticamente para comprender cómo los procesos dan forma a la superficie de la Tierra. El relieve de la superficie terrestre es el resultado de la interacción de fuerzas en endógenas (relieves estructurales asociados con la tectónica de placas y con volcanes, cráteres de impacto y pliegues y fallas) y exógenas (meteorización, remoción, transporte y sedimentación).