españoles a ubicar un puerto en el sur que pudiera facilitar sus misiones. Así en 1540 ya se hablaba del puerto de Chule, primitivo atracadero que ha desaparecido en la historia y que sería el primer referente hoy del gran puerto de Mollendo - Matarani.
El enorme auge del “Puerto Bravo” se inició con la llegada del ferrocarril a finales De 1870, transporte que trasformaría toda la dinámica de
Arequipa y más adelante de Puno, Cusco e inclusive Bolivia y el norte de Argentina (Gobierno de José Balta).
Los grandes volúmenes de mercaderías y la constante migración de personas generaron la instalación de docenas de consulados de países aledaños y remotos.
Muchos de los extranjeros echaron raíces en Mollendo y formaron emblemáticas familias. Prontamente la ciudad creció y sus hijos comenzaron a destacar en el ámbito regional y nacional, sobre todo en la profesión militar, docente, científica y en el deporte donde alcanzaron grandes laureles. Mollendo se debe al tren cuya construcción, en su trazo original, debió ser entre Mejía y Arequipa. Fue concluido a finales de 1870, se conoce que hubo gran despliegue de trabajadores en la nueva ruta y con el trajín arribaron las alegrías y los padecimientos.
En su inauguración en la primera semana de 1871, hubo una fuerte controversia por los costos, pero no opacó la algarabía del evento que contó con la presencia del Presidente de la República José Balta Montero y toda una comitiva donde el constructor Enrique Meigs fue el anfitrión.
Existieron consulados extranjeros que dejaron huella y hasta hoy son referentes en Arequipa. Destacan las familias de origen inglés los Orams y Roberts (cuya figura emblemática es hoy Reynaldo Roberts, exitoso empresario), también las familias: Newall, Jefferson Donnelly, Janssen, Koster, entre otras. Del consulado de Alemania, son Son notables las familias alemanas Friedrich, Fetzer, Daulsberg, Harmesen, Block, Grupp, Maich, Billing, entre otras.