El sistema educativo peruano atraviesa una etapa en la que la calidad de la gestión depende, en gran medida, del bienestar emocional y profesional de los docentes. Una institución educativa no solo se sostiene en planes, recursos o directrices, sino también en el compromiso humano de quienes diariamente transmiten conocimientos y valores a los estudiantes. Sin embargo, este compromiso puede verse debilitado cuando los docentes enfrentan condiciones que favorecen la aparición del síndrome de burnout, caracterizado por agotamiento emocional, actitudes de despersonalización y una disminución en la realización personal.