Este estudio analiza el aporte invisible de las mujeres organizadas a la prevención de la violencia de género en Cusco, Canchis y Quispicanchi, visibilizando el tiempo y recursos que invierten sin reconocimiento económico ni social. A través de metodología cualitativa con 27 entrevistas grupales con mujeres activistas y promotoras, y 5 entrevistas con funcionarios/as del Estado se identificaron cuatro hallazgos centrales: tres perfiles organizativos diferenciados según territorio y trayectoria política; prácticas de cuidado que trascienden lo doméstico bajo el concepto de cuidados decoloniales; la configuración de la casa como primer campo de batalla donde las mujeres enfrentan violencia patriarcal antes de poder acompañar a otras; y una estimación de la valoración económica del trabajo voluntario de las mujeres.
Los hallazgos evidencian que en un contexto de persistente violencia de pareja y con un Estado que no garantiza presupuesto para prevención, son las mujeres organizadas quienes sostienen las redes territoriales de acompañamiento y defensa de derechos. Este trabajo no remunerado incluye múltiples actividades y demandas: talleres, réplicas, acompañamiento a víctimas, gestión comunitaria del agua, seguridad alimentaria y transmisión de conocimientos ancestrales. Sin embargo, permanece invisible en las cuentas nacionales y las políticas públicas. De esta manera, se concluye que se requieren políticas de reconocimiento social y económico del aporte de las mujeres al cuidado y la prevención de violencia.