A muy corta edad, Nacho se enamora de la lectura. En uno de los pocos libros que había, en su escuelita 1003 del caserío de Vallicopampa donde vivía, leyó una historia que despertó en él la imaginación y la fantasía. Se trataba del viaje que hicieron tres amigos durante sus vacaciones escolares, a las tres regiones naturales del Perú. La sierra donde vivía el, ya la conocía un poco, pero la costa y la selva aún le eran desconocidas.
Nachito, como lo llamaban cariñosamente, en uno de los viajes que hizo acompañando a su padre y hermanos mayores visitó un hermoso lugar llamado Pogoc, donde todos los años sembraban cereales. Un día, al salir el sol, subió a lo alto del cerro grande, desde donde vio la majestuosidad y la belleza de la naturaleza, y quedó cautivado por los mantos dorados ondeantes, formados por las espigas de los sembríos de trigo, cuando las mueve el viento.
Pensó que esas cosas maravillosas que veían sus ojos, debía plasmarlas en un libro, para que otros niños del mundo también puedan verlas, a través de sus relatos.
Es así como comienza la historia de Nachito, en el seno de una humilde familia del campo, llena de contrastes, de amor y sufrimiento, hasta llegar a la adolescencia. Sus aventuras y anécdotas, hacen que el lector se encandile, en este relato con "Alma de campesino".