El interrogatorio directo es el primer examen que se le hace al testigo en la vista pública por la parte que lo presenta. Su principal propósito es convencer y persuadir al juzgador de la veracidad de las mismas, con el fin de que prevalezcan por sobre las del adversario. En este interrogatorio el protagonista es el testigo y no el interrogador. El testigo es el “actor principal de la obra” en el momento en que declara.