Este libro nació en un aula universitaria, pero pronto dejó de ser solo
una tarea académica. Fue el espacio donde los estudiantes del 2° año
B de la Escuela de Literatura y Lingüística de la UNSA, en el curso de
Ecología y Conservación Ambiental, comenzaron a preguntarse cómo
podía escucharse la voz de la Tierra si fueran ellos quienes la
escribieran.