La casa de la memoria rota es una novela de realismo mágico y drama psicológico que explora la fragilidad de la identidad y el peso ineludible de las raíces familiares.
En un pueblo marcado por la violencia silenciosa, una mujer se extravía en sus propios laberintos mentales mientras un hijo regresa para enfrentar lo que nunca se cerró. Andrea vela desde la sombra; Nila —fragmentada, errante— encarna una memoria que no sana, pero tampoco desaparece.
Con una prosa íntima y contenida, esta historia avanza como una herida que busca sentido: entre delirios, silencios heredados y verdades dichas bajo la lluvia. La locura aparece no como castigo, sino como resistencia torcida; el amor, no como reparación, sino como compañía en medio del desgarro. Porque mientras haya memoria —aunque esté rota, aunque esté fragmentada— todavía puede haber hogar.