La obra que se presenta constituye un valioso aporte al campo de la educación y la psicología, al situar la inteligencia emocional en la niñez como un eje fundamental para el desarrollo integral de los estudiantes. Desde una mirada reflexiva y comprometida, la autora articula su experiencia profesional con sólidos referentes teóricos, destacando que la educación emocional no es un complemento opcional, sino una necesidad social urgente. Apoyada en autores como Bisquerra, Goleman, Mayer y Salovey, la obra evidencia que los aprendizajes verdaderamente significativos solo se consolidan cuando el desarrollo cognitivo se acompaña de la comprensión, expresión y regulación de las emociones.
Uno de los principales méritos del libro es su equilibrio entre teoría y práctica. Lejos de limitarse a un enfoque conceptual, la autora propone un programa estructurado de intervención, organizado en sesiones claras y dinámicas, aplicables tanto en el aula como en el entorno familiar. Este enfoque práctico convierte al texto en una herramienta accesible y funcional para docentes, psicólogos y padres de familia, quienes encontrarán orientaciones concretas para fomentar habilidades como la empatía, la autorregulación, la autoestima y la convivencia saludable desde la infancia.
Asimismo, la obra adquiere especial relevancia al contextualizar la educación emocional en la realidad peruana, con énfasis en la región de Puno. Al reconocer su diversidad cultural y los desafíos sociales que enfrentan los niños, el libro logra una propuesta pertinente y auténtica, alineada con las demandas actuales del sistema educativo. En conjunto, este trabajo se presenta como un recurso inspirador y transformador, que invita a educar con el corazón y a comprender que formar en emociones es, en esencia, educar para la vida.