El escribir ficción, cuentos infantiles y poesías origina que muchos de
mis lectores me pregunten qué pienso sobre tal o cual problema, algunos que se desprenden de mis propias obras: como la delincuencia, la corrupción, el cholulismo, el erostratismo y otros temas de la realidad nacional.
Efectivamente, toco esos temas a manera de anécdotas, pero llegó el momento de emitir opinión crítica al respecto. Así comprendí lo dañina que es la publicidad sobre los bad boys o chicos malos, cosa que se difunde a diario reiterativamente. Salir en televisión o en carátulas de diarios y revistas es muy seductor y da prestigio en la subcultura en que conviven; al extremo de que es mucho más admirado; y, hasta venerado, el bad boy del barrio, que el estudiante de medicina o ingeniería.