¿Podemos entender las reformas borbónicas y sus impactos sin antes identificar las formas en las que la corona hispana y católica se hacía del monopolio de la violencia física, la fiscalidad y el poder político-administrativo? ¿Cómo entender desde estas formas los impactos del reformismo y las vicisitudes de la contrarreforma? ¿Cómo se relaciona este escenario con el denominado caudillismo?
El caudillismo, fenómeno común y mutuo a Hispanoamérica, necesita ser pensado como tal. Eso hace el autor a través de un viaje espacio-temporal: recorriendo los ámbitos regionales, las ciudades-puerto, las zonas de frontera, los entornos rurales y urbanos. En el tiempo, lo sitúa principalmente en el periodo comprendido entre la Gran Rebelión (1780) y Ayacucho (1824). La primera desestabiliza el equilibrio de poder local, y la segunda desafía al propio poder central.
La discusión que plantea esta investigación es la comprensión del caudillismo desde una lectura cuyo punto de partida no son los individuos que encarnaron el fenómeno, sino desde los grupos sociales —establecidos y marginados—, para regresar luego a los primeros. A partir de ello, propone el autor una tipificación de caudillos, según los distintos horizontes de integración que movilizan los intereses y pasiones de estos liderazgos.