Los embarazos no deseados en adolescentes constituyen un problema social global, influido por diversos factores. A nivel mundial, se estima que cada año se producen aproximadamente 16 millones de nacimientos de madres adolescentes, y se señala que los países en desarrollo tienen una tasa de embarazos adolescentes más elevada, siendo África subsahariana y América Latina las regiones con las tasas más altas.
En los últimos años, el Perú ha lidiado con una tendencia preocupante que amenaza el bienestar y el futuro de los más jóvenes: el embarazo adolescente. Esta cuestión, que en algún momento se consideró tabú, ahora se ha convertido en una terrible realidad que afecta gravemente la vida de los adolescentes. En el Perú, según el Ministerio de Salud, de 1500 niñas, cada hora seis adolescentes de 15 a 19 años se convierten en madres, y cada día ocurren cuatro nacimientos a consecuencia de embarazos de menores de 10 a 14 años en el Perú. Incluso, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) del Perú, en el año 2019, el 13.1% de las adolescentes entre 15 y 19 años ya eran madres o estaban embarazadas por primera vez. Esta cifra varía según las regiones del país, siendo las áreas rurales y de bajos recursos las más afectadas.
Algunos factores que contribuyen a esta problemática incluyen la limitada accesibilidad a la educación sexual integral sobre todo en las zonas de bajos recursos que provoca una baja educación y desconocimiento sobre las consecuencias y surgimiento de los embarazos, la desigualdad de género, y barreras socioeconómicas que afectan el acceso a servicios de salud reproductiva. Además, persisten normas culturales que pueden influir en las actitudes hacia la sexualidad y la planificación familiar.
Es por estas razones que debemos intervenir ya que al tomar una decisión irresponsable a tan temprana edad pone en riesgo no solo la vida y el estilo de vida de la madre, sino que también queda en juego una vida nueva, la del ser en camino.