La realidad, vista a través de su poesía, no resulta un concepto abstracto. Es palpable, se admira y se rechaza, lastima física y moralmente. En su obra se puede tocar la temperatura angustiosa de lo cotidiano que afecta al individuo, tanto en su vínculo entrañable con los humildes objetos que lo rodean, como en su relación conflictiva y amorosa, con el país que nos duele y el mundo. En este libro, que recomiendo a los lectores, el poeta cubano, desde un dominio excepcional de la palabra y de las exigencias del verso, se propone y logra dialogar, teniendo la complicidad de la poesía, con la realidad, consigo mismo y con nosotros, sus contemporáneos.
Waldo Leyva