Desde que leí Cuentos del Viento, por primera vez, pude darme cuenta de la maestria del autor de los relatos, Antonio Ureta Espinoza (Concepción, 1954) quien ha conjugado su experiencia personal y su habilidad literaria para ofrecernos uno de los más conmovedores volúmenes de cuentos breves. (Esta es una tercera edición, aumentada). En el mundo de Ureta quedan transcritos los diálogos concisos, el paso de los trenes, el colegio, el patio, la familia y la música popular, con sus sorpresas y hallazgos, en un territorio atravesado por la radio y la carretera que lleva a Lima. Los finales son precisos y sorprendentes, revelándonos el ángulo oculto de la trama, que nos envuelve desde un inicio.
Como lo bueno que viene en frasco chico (los perfumes) este libro trae consigo historias sorprendentes que suceden en la conversación, dentro de lo cotidiano de la familia y los amigos, experiencia vital de todos los días. Al leer nos hace sonreír y recordar que todos somos también parte de esas historias, de nuestra sorpresa frente al mundo, de la música, la palabra exacta, la expresión, el final. Es de los libros que leo varias veces.
Juan Luis Dammert