Guillotina nace desde las pérdidas, los rechazos y sus cicatrices; no como marcas de lo perdido, sino como puntos de encuentro con otros dolores y otras cicatrices. En sus versos, lo horrible y el hastío no son solo imágenes, sino diálogos abiertos con la vida y la esperanza de tender un puente con lo inasible, para poder seguir sintiendo, recordando y compartiendo. Guillotina recorre el desamor, la memoria, la ausencia y la fragilidad de la existencia, pero también busca la ternura que persiste en medio de todo ello y que nos permite aferrarnos a la vida. (Ramiro Paredes y Martín Sotomayor)