La gestión de los residuos sólidos municipales (RSM) puede concebirse como un sistema, entendido como un conjunto de elementos interrelacionados que interactúan dentro de un entorno determinado. Dichos elementos actúan de manera integrada con el propósito de alcanzar un objetivo común: la gestión óptima de los RSM. Asimismo, la gestión de los RSM constituye un sistema abierto (Sundberg, 1994), debido a la relación directa y dinámica que mantiene con su entorno. Este entorno está conformado por todos los factores externos que rodean al sistema, tales como el medio ambiente, el contexto urbano, la sociedad y el ámbito político, los cuales ejercen influencia sobre su funcionamiento y desempeño.