Este volumen de Tadataka Maruyama (profesor de historia de la Iglesia en Tokyo Christian University) me parece una de las aproximaciones más completas y, a la vez, más legibles a las fuentes de la eclesiología de Calvino: en más de 473 páginas ofrece un análisis sostenido, detallado y sorprendentemente claro del modo en que Calvino construye su doctrina de la Iglesia dentro del dinamismo de la Reforma ginebrina. Lo que más valoro es cómo sitúa a Calvino en el horizonte amplio de una Reforma europea, distinguiendo con precisión entre “eclesiología reformada” y “eclesiología reformacional”, entendida esta última como un marco más abarcador que encaja con un proyecto de transformación cristiana que desborda Ginebra y se proyecta hacia Europa. Esa perspectiva evita discusiones confesionales estrechas (luteranos vs. reformados, catolicismo vs. Reforma) y abre la mirada hacia Calvino como pionero de un cristianismo reformador de alcance continental. La argumentación en cuatro capítulos permite seguir el desarrollo: desde la “eclesiología católica” como estrato fundacional en la primera Institución; pasando por la práctica y defensa de esa eclesiología en la temprana Ginebra (incluido el asunto Caroli y las Dos epístolas); hasta Estrasburgo como etapa transicional donde, aun con Bucero en escena, emerge un Calvino “su propio teólogo”, atento a la realidad políticoreligiosa europea. El capítulo final, al articular la madurez “reformada” y “reformacional”, resulta especialmente iluminador. Además de ser un aporte sólido a los estudios calvinianos, el libro ofrece claves muy pertinentes para pensar hoy qué es y qué debe ser la Iglesia en Europa y en un marco ecuménico más amplio.