La investigación lingüística y psicolingüística contemporánea se sostiene, en gran medida, sobre la capacidad de acceder y gestionar datos empíricos que den cuenta del funcionamiento del lenguaje tanto en contextos ecológicos como experimentales. Saber observar el habla, registrar su materialidad, elicitar producciones controladas o diseñar instrumentos que permitan explorar fenómenos cognitivos no es simplemente una cuestión técnica: es una competencia científica fundamental. De ahí la relevancia crítica de contar con materiales formativos que orienten a los nuevos investigadores en esta tarea con rigor, claridad y sentido ético.