Experiencia encapsulada en tinta, este poemario reúne fotogramas que quedan atrapados en la palabra. La adolescencia se entiende aquí no solo como una edad, sino como un estado del alma en permanente cauce. Cada capítulo surge del anterior, lo contradice y lo abraza. Como en un gesto dialéctico Hegeliano. Así, la duda se convierte en pasión, luego reflexión; un viaje que refleja cómo crecer no es un camino lineal, sino un diálogo continuo con lo que somos y lo que dejamos atrás. Recorremos adolescencia temprana, media y alta. Espejo, donde se asoma con preguntas, con los reflejos que se escapan entre la luz y la sombra. Sangre llena de emoción y revelación. Polvo que se adentra en la conciencia del yo, en el absurdo y la disolución, enfrentando la fragilidad de la existencia.