CRÓNICAS DE HUAMANGA, siempre rondaba en mi mente la idea de escribir y poner en letras de molde mis vivencias de los viejos tiempos, guardadas pacientemente en mi “disco duro”, que los humanos llamamos cerebro.
Mi refugio fue la Biblioteca. El señor Díaz “administraba” mis lecturas. Desde Billiken, la recordada revista argentina cuyas páginas aún recuerdo con cariño, continuaba con El Tesoro de la Juventud, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha o Tradiciones Peruanas. Esa adicción a la lectura nunca me abandonó, y el producto de aquellas lecturas, vivencias, narraciones escuchadas y clases magistrales de mis profesores de la Universidad de Huamanga se encuentran volcados en las páginas de este libro.
Otra de las metas que me impuse al redactar mis obras fue resaltar y corregir las barbaridades históricas que ciertas personas, con el título adventicio de “historiadores”, plasman en sus artículos y libros sin el menor rubor.