Es aleccionadora la decisión del profesor Miguel Velapatiño de registrar la historia del Perú desde la óptica del pueblo ayacuchano, considerándola como el origen de la civilización peruana, que al mismo tiempo se convirtió en el último bastión que tuvo el imperio español en Sudamérica. Por eso es relevante el aporte de proponer a la región Ayacucho como la ‘Cuna de la civilización peruana y de la emancipación andino-americana’.
Respaldan esta concepción las pinturas rupestres en la cueva de Pikimachay, que se encuentra en el centro poblado de Pacaicasa, provincia de Huanta, región Ayacucho, donde se encontraron muchas decenas de instrumentos líticos que son los más antiguos del ande peruano, y el hito histórico independentista y emancipador iniciado con Túpac Amaru II el 4 de noviembre de 1780 culminado tras un largo proceso de resistencia indígena y mestiza, con apoyo de algunos criollos intelectuales, en el pueblo de Ayacucho precisamente en la Pampa de la Quinua y el cerro Condorcunca, donde se realizó la Batalla de Ayacucho el 09 de diciembre de 1824, sellándose de forma definitiva la libertad del continente, en una gran gesta emancipadora.
Este libro, por último, caracteriza las luchas de la nación por despojarse de la tiranía, corrupción y criminalidad que ha campeado en el Estado peruano, en un contexto donde conviven la pluriculturalidad y el multilingüismo del país, su relación intercultural y la existencia de diversas culturas en cada localidad y región del país que han configurado una idiosincrasia diversa que sigue cultivándose a través de su rico folklore en un devenir histórico que apunta, a pesar de la sistemática descomposición de la moral política, a un desarrollo social y económico tan deseado y necesario por todos los peruanos.