Recuerdo que, el día que nació mi hija, las personas felicitaban a su papá y, de una manera curiosa, le preguntaban:
“¿Cuándo la ishpa?”. En su mayoría, los varones eran los más emocionados por esta particular celebración.
A los dos días de haber tenido a mi hijita, me dieron de alta y, para tener ayuda en este proceso, fui a vivir a la casa de mi mamá, para que ella me pudiera contar todos sus secretos y ayudarme a cuidar mejor a mi bebita. Las visitas llegaban y la pregunta seguía ahí: “¿Cuándo la ishpa?”. Lindo hubiera sido que me la hicieran a mí, pero no, la pregunta siempre
era para su padre. Yo me había pasado ocho meses con un embarazo de riesgo, había tenido a mi hijita y realmente la luché tanto para que ella pudiera llegar a este mundo... y la gente solo quería celebrar con el papá de mi hija.