La alimentación animal es el pilar fundamental y el renglón de mayor impacto económico en cualquier sistema de producción pecuaria, representando frecuentemente más del 70% de los costos operativos totales. Por ello, la capacidad de formular dietas que cumplan con los requerimientos nutricionales exactos de cada especie, y que lo hagan al menor precio posible, ha dejado de ser una simple ventaja para convertirse en una necesidad absoluta de rentabilidad.