En El retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde presenta una lúcida exploración de la dualidad humana y el esteticismo. La obra narra la historia de Dorian, un joven de extraordinaria belleza que, tras ser inmortalizado en un lienzo, anhela conservar su juventud eternamente. Seducido por el hedonismo que le inculca Lord Henry Wotton, el protagonista se sumerge en una espiral de degradación moral; mientras él permanece físicamente inalterable, su pintura se corrompe, actuando como un implacable espejo de su alma. Con una prosa exquisita, refinada y cargada de agudos epigramas, Wilde articula una profunda crítica sobre la superficialidad, la vanidad y el arte. Esta magistral novela gótica se mantiene como una advertencia atemporal sobre los oscuros laberintos de la psique humana.
Dublín 1854-París 1900.