Las organizaciones criminales se caracterizan por ser estructuras complejas debidamente desarrolladas, lo que les permite tener una mayor capacidad operativa. Esto obliga tanto a la Policía como a la fiscalía contar con una estrategia especial de investigación para lograr la desarticulación total de estas empresas criminales dentro de un debido proceso teniendo en cuenta no solo la legislación nacional e internacional, sino, sobre todo, la doctrina jurisprudencial de nuestra Corte Suprema de Justicia y del Tribunal Constitucional. En este marco, la investigación que nos presenta el autor es un aporte para los operadores de justicia.