Uno de los pilares de este texto es la convicción de que conocer cómo funciona el cerebro no es una tarea exclusiva de neurólogos o científicos, sino una herramienta in dispensable para educadores comprometidos con una pedagogía informada, inclusiva y compasiva. No se trata de convertir a los docentes en neurocientíficos, sino de ofrecerles una mirada más rica, crítica y fundamentada sobre cómo aprenden sus estudiantes.