Nos educaron con un guion pasivo, un mito romántico que, bajo la fría lupa de los negocios, es una sentencia de estancamiento. Nos dijeron que el éxito se construye en” tiempo futuro” distante: “Cuando te gradúes, conseguirás un buen trabajo.” “Cuando tengas experiencia, te ascenderán.” “Cuando la economía mejore, emprenderás.” Esta filosofía nos programa para vivir en una sala de espera interminable, consumiendo nuestro activo más valioso (el tiempo) a la espera de un futuro que nunca llega. ¡Se acabó la espera!