Llamamos “cláusulas esenciales” de los contratos a aquellas que son el núcleo del acuerdo, en la medida que establecen las obligaciones principales de las partes, sin las cuales el contrato carecería de sentido o sencillamente no habría sido celebrado. Así, dichas cláusulas fijan cuestiones como el objeto del contrato, las obligaciones de las partes, el precio y forma de pago, el plazo, etc. Pero también permiten establecer estipulaciones clave que se adapten a lo que buscan las partes y sus previsiones, las cuales permitirían, por ejemplo, resolver el contrato con el menor impacto económico posible o lograr la pronta restitución de las prestaciones.
Pese a la importancia de la buena redacción de las cláusulas en los contratos civiles, muchas veces estos suelen celebrarse empleando modelos que las partes (y algunos abogados) pueden encontrar en Internet u alguna otra fuente poco confiable. Esto origina que los conflictos que puedan presentarse durante la relación obligacional no se resuelvan con celeridad o con una menor conflictividad, y las partes deban terminar acudiendo a un engorroso y lento proceso judicial.