Santiago es un viejo pescador que no ha podido cazar un solo pez en 84 días, y decide no llevar con él a Manolín, su joven ayudante, para que no pase penurias. La gente murmura que Santiago sufre una maldición y nunca podrá pescar algo. Pero el anciano lucha, sin descanso, contra los malos tiempos que le impone la naturaleza hasta que sucede lo impensable.